Un corazón sano también ayuda bajo las sábanas

Mantener sano el sistema cardiovascular ayuda a prevenir también problemas sexuales. Lo demuestra un estudio publicado en el American Journal of Hypertension realizado por un equipo de investigadores de la Northswestern University di Chicago (y otros institutos de investigación), que confirma la existencia de una relación directa entre salud cardiovascular y riesgo de padecer disfunción eréctil a lo largo de la vida. El estudio se ha concentrado fundamentalmente en siete factores de riesgo principales para los trastornos del aparato cardiovascular: hipertensión, colesterol, niveles altos de glucosa en sangre, sobrepeso y obesidad, tabaquismo, vida sedentaria y dieta desequilibrada. Al asignar a cada uno de ellos un valor entre 0 (mayor riesgo posible) y 2 (menor riesgo posible), estos factores de riesgo pueden usarse para calcular la salud cardiovascular: un valor que ayuda a comprender el riesgo absoluto que tiene una persona de padecer enfermedades cardiovasculares y que hasta ahora no se había relacionado nunca con la probabilidad de padecer disfunción eréctil. Para descubrir la posible asociación con los trastornos de la erección, los investigadores han hecho un seguimiento del historial clínico de 1.136 hombres mayores de 60 años durante 10 años y han demostrado que una buena salud cardiovascular —es decir, una presencia menor de todos los siete factores de riesgo— está relacionada con una menor incidencia de disfunción eréctil a lo largo de la vida. «Por esto, con un cambio del estilo de vida se podrían matar dos pájaros de un tiro, como dice el proverbio, —explica Abbi Lane-Cordova, primer autor del estudio— preservando al mismo tiempo la salud cardíaca y sexual» . En cualquier caso, los autores del estudio indican que solo se ha hecho un control de la función eréctil durante las décadas de observación; por tanto, será importante profundizar en este tema realizando controles más frecuentes para comprender si y cómo eventuales cambios de los factores de riesgo a lo largo del tiempo se traducen en una mejora o en un empeoramiento de la salud sexual.

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