TRATAMIENTO

Hoy en día es posible tratar la disfunción eréctil: hay tratamientos farmacológicos, quirúrgicos, psicológicos y psiquiátricos que en muchos casos pueden intervenir en la causa (o las causas) subyacente(s) al problema y ofrecer una solución. El paso inicial y fundamental de la trayectoria terapéutica consiste en identificar el origen del trastorno y, concretamente, diferenciar entre causas físicas y psicológicas. En los jóvenes sanos, lo más probable es que la disfunción eréctil sea de origen fisiológico. Por ello, es importante superar esos factores asociados con frecuencia al trastorno; esto es, la ansiedad y temor al fracaso sexual, el estrés, la depresión debido a la separación o al fallecimiento de la pareja y otros círculos viciosos disfuncionales. Si es necesario, se investigan aspectos psicológicos más profundos relacionados con la personalidad, las relaciones, las ideas acerca de la sexualidad y el contexto sociocultural temprano. En concreto, el psicoterapeuta tratará de comprender las interacciones que el paciente experimenta consigo mismo, con otros y con el mundo, además de averiguar cómo y cuándo el paciente ha buscado ayuda para superar o solucionar el problema en el pasado, qué le ha motivado a buscar la ayuda de un especialista ahora y dónde se debe intervenir para resolver cualquier problema psicológico que pueda estar causando el trastorno. Las causas de la disfunción eréctil de origen físico son diferentes. En estos casos, los fármacos que se emplean más a menudo son los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (PDE-5). Se trata de formas farmacéuticas orales de probada gran eficacia y con pocos efectos secundarios o contraindicaciones. Los PDE-5 son enzimas del músculo liso de los cuerpos cavernosos del pene.

Participan en los procesos bioquímicos que relajan el propio músculo, la denominada tumescencia peneana y erección. Por otro lado, cuando se halla un defecto endocrino, el tratamiento de elección es la estabilización del trastorno hormonal. Solo cuando estos tratamientos farmacológicos no son eficaces se puede considerar un tratamiento de segunda línea (por ejemplo, uso de bombas de vacío para llevar sangre hacia el pene e inyecciones intracavernosas o aplicaciones intrauretrales de fármacos vasoactivos). Se puede evaluar el tratamiento con ondas de choque, especialmente en el caso de la disfunción eréctil de origen vascular. La última línea de tratamiento, la implantación quirúrgica de una prótesis peneana, se reserva para la disfunción eréctil en estadio final que no responde a los tratamientos anteriores. Se trata de implantes maleables e inflables que ofrecen una rigidez adecuada para disfrutar de una relación sexual normal y una vida sexual satisfactoria.

La mayoría de los casos de disfunción eréctil orgánica tienen un componente psicológico, y las sesiones con un terapeuta psicosexual pueden ser útiles. Asimismo, la disfunción eréctil psicógena podría tratarse farmacológicamente (por ejemplo, con inhibidores de la PDE-5) para ayudar a restaurar de forma estable la función eréctil y la autoestima.

Por último, estudios recientes han revelado que la ingesta de sustancias como la cafeína y los flavonoides —sustancias presentes en, por ejemplo, los arándanos o el vino tino— parece estar asociada a un menor riesgo de disfunción eréctil, sobre todo entre los hombres que tienen menos de 70 años.

Lecturas recomendadas

  • Hatzimouratidis, K., Giuliano, F., Moncada, I., Muneer, A., Salonia, A., Verze, P., EAU Guidelines on Erectile Dysfunction, Premature Ejaculation, Penile Curvature and Priapism, European Association of Urology (2017) pp. 10-13
  • Sperling, H., Lummen, G., Schneider, T., Rubben, H., New treatment options for erectile dysfunction. Pharmacologic and nonpharmacologic options., Herz 2003, Jun; 28(4): pp. 314-24
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