La vergüenza, una barrera para hablar de sexo.

El sexo y la sexualidad es algo que es difícil de ignorar en nuestras vidas porque está muy presente. Se refleja en la publicidad, la televisión, la moda, la música y las películas; forma parte de nuestra cultura. Se podría determinar que la mayoría de nosotros somos abiertos y estamos relajados y cómodos hablando de ello, pero a menudo ocurre lo contrario. De hecho, a mucha gente le resulta extremadamente difícil hablar de sexo. Puede ser un tema delicado e incómodo que suscita sentimientos de bochorno, vergüenza o inadecuación.

La vergüenza es una de las emociones que se ignoran a menudo cuando se trata de discutir temas relacionados con la salud sexual, ya sea sobre la prevención o sobre el tratamiento de disfunciones con los jóvenes. Ha habido muchos estudios de salud sexual sobre el conocimiento, las actitudes y el comportamiento de los jóvenes en las últimas dos décadas, pero los aspectos emocionales se han ignorado en gran parte, a pesar de la creciente literatura entre los sociólogos.

Entonces, ¿por qué es tan difícil hablar de sexo?
La comunicación sexual implica un cierto grado de riesgo. Al abrirnos y hablar de sexo con nuestras parejas íntimas podemos ser vulnerables a juicios, críticas o a veces, aunque sea temporalmente, al rechazo. Por lo tanto, revelar sus deseos sexuales a su pareja puede ser aterrador, especialmente cuando la reacción espontánea de su pareja no es positiva, lo que puede hacer que se sienta avergonzado o humillado.

La vergüenza existe entre los adolescentes cuando se trata de cuestiones relacionadas con la educación sexual, pero parece disminuir cuando los adolescentes crecen. No solo hay elementos de la sexualidad, la salud sexual y la educación sexual que algunos jóvenes perciben como vergonzosos, sino que también sienten vergüenza de los adultos que les proporcionan asesoramiento/educación sexual, incluidos los profesores, los padres, la familia y los profesionales sanitario.

Así pues, es importante que, los profesores y los promotores relacionados con la salud sexual, reconozcan y comprendan las emociones de los jóvenes, especialmente los sentimientos de vergüenza. Ello permitiría, en el futuro, poder mejorar la educación y el asesoramiento sexual y poder afrontar los posibles obstáculos entre los jóvenes de forma previa al asesoramiento.

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Lecturas recomendadas

  • [1] Tangney JP, Miller RS, Flicker L, Barlow DH. Are shame, guilt, and embarrassment distinct emotions? J Pers Soc Psychol 1996;70:1256–69. doi:10.1037/0022-3514.70.6.1256.
  • [2] Widman L, Choukas-Bradley S, Noar SM, Nesi J, Garrett K. Parent-Adolescent Sexual Communication and Adolescent Safer Sex Behavior. JAMA Pediatr 2016;170:52. doi:10.1001/jamapediatrics.2015.2731.
  • [3] van Teijlingen E, Reid J, Shucksmith J, Harris F, Philip K, Imamura M, et al. Embarrassment as a Key Emotion in Young People Talking about Sexual Health. Sociol Res Online 2007;12:1–16. doi:10.5153/sro.1535.
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