¿QUÉ IMPLICA?

No es fácil determinar la incidencia de la eyaculación precoz. Muchos hombres tienen problemas para hablar del problema con su médico, así que es complicado establecer una definición clínica del trastorno. Los datos relativos a EE.UU. revelan que más del 30% de los hombres con menos de 40 años han sufrido alguna forma de eyaculación precoz durante su vida. El impacto psicológico del trastorno también varía enormemente de hombre a hombre y de cultura a cultura: algunos hombres con una latencia eyaculatoria corta pueden no considerarlo un problema, mientras que otros con una duración normal del coito pueden sentir que es insuficiente y solicitar ayuda a un médico. De media, la latencia eyaculatoria intravaginal tiende a disminuir con los años, pero la eyaculación precoz parece estar más extendida entre los más jóvenes, donde está correlacionada con una mayor prevalencia de ansiedad y quizás menos experiencia sexual. La eyaculación precoz secundaria (o adquirida) a menudo se asocia a otros tipos de trastornos, en concreto disfunción eréctil, ansiedad y temor al fracaso sexual o uso de drogas y sustancias psicotrópicas. En cambio, la forma primaria o permanente (presente desde la primera relación sexual) suele estar asociada a trastornos psicológicos, experiencias sexuales excepcionalmente precoces, problemas familiares en la infancia o estrés. En ambos casos, los efectos psicológicos son muy negativos en términos de malestar, angustia o evitación de las relaciones sexuales. Para el 88% de los hombres (con o sin trastornos sexuales), la satisfacción sexual de su pareja es extremadamente importante. Además, la imposibilidad de disfrutar de una experiencia sexual mutuamente satisfactoria afecta en gran medida a la calidad de vida de los dos integrantes de la pareja. Por ejemplo, un estudio de 2014, realizado con 1.463 mujeres de distintos países (México, Italia y Corea del Sur), demostró una correlación entre la eyaculación precoz y la insatisfacción sexual femenina. Concretamente, un 40% de las mujeres identificaron el «breve lapso entre la penetración y la eyaculación» como el motivo principal de su insatisfacción, que a medio y largo plazo provoca una mayor probabilidad de finalizar la relación. Un estudio de 2004 analizó el impacto de la eyaculación precoz sobre el bienestar psicológico de más de 1.300 voluntarios y demostró que experimentan mucha menos satisfacción durante el coito, tienen una relación menos satisfactoria y consideran difícil relajarse durante las relaciones sexuales y hablar de problemas sexuales con sus parejas. Como resultado, se reduce drásticamente la frecuencia de las relaciones sexuales.

Lecturas recomendadas

  • C Carson1 and K Gunn2; Premature ejaculation: definition and prevalence; International Journal of Impotence Research (2006) 18, S5–S13.
  • Laumann, E., Paik, A., Rosen, R.C.; Sexual dysfunction in the United States: prevalence and predictors, JAMA 1999
  • Rowland, D., Perelman, M., Althof, S., Barada, J., McCullough, A., Bull, S., Jamieson, C., Ho, K.F.; Self-reported premature ejaculation and aspects of sexual functioning and satisfaction, The Journal of Sexual Medicine (2004)
  • Burri, A., Giuliano, F., McMahon, C., Porst, H.; Female Partner’s Perception of Premature Ejaculation and Its Impact on Relationship Breakups, Relationship Quality, and Sexual Satisfaction; The Journal of Sexual Medicine (2014); 11: pp. 2243-2225
  • Burri, A., Graziottin, A.; Cross-cultural Differencese in Women’s Sexuality and Their Perception and Impact of Premature Ejaculation; Urology (2015)
arrow top