¿QUÉ IMPLICA?

Entre los síntomas de la hiperplasia prostática benigna (HPB) se incluyen la dificultad para iniciar la micción acompañada de la necesidad imperiosa de orinar, el vaciado vesical incompleto, el esfuerzo para orinar, la necesidad frecuente de orinar, el ardor y las pérdidas de orina incluso después de terminar de orinar. Estos síntomas afectan en gran medida la calidad de vida y el bienestar psicológico del paciente. Además, en algunos casos, la HPB puede tener consecuencias graves para la salud, especialmente si se descuida. Por ejemplo, la retención urinaria es un síntoma de obstrucción progresiva de la vejiga que, si no se trata, puede evolucionar a uropatía obstructiva, la complicación más grave de la hiperplasia prostática, que puede producir daño renal, cálculos e infecciones urinarias. Por ello, es importante que el paciente se someta a exploraciones periódicas, tal como indique el médico, para que se le pueda hacer un seguimiento de esta afección y evitar complicaciones. No es de extrañar que los estudios científicos afirmen que el tratamiento médico es uno de los factores que permiten predecir la evolución de la enfermedad y mejorar la calidad de vida del paciente. Esto se debe a que la reducción de los síntomas también afecta de manera significativa al bienestar psicológico. Una mayor intensidad de los síntomas equivale a un deterioro cuantificable de la calidad de vida: cuanto más intensos son los trastornos, mayor es el impacto, que a menudo es comparable al de las enfermedades crónicas como la diabetes.

Los síntomas más molestos son los denominados síntomas de las vías urinarias bajas (LUTS): chorro de orina débil, necesidad imperiosa de orinar, micción frecuente, incontinencia y nicturia (la necesidad de orinar varias veces por la noche). De ellos, la nicturia es un problema especialmente molesto; despertarse frecuentemente puede causar somnolencia durante el día, falta de energía, malestar, preocupación y problemas en la relación y en la vida sexual. Además, las interrupciones constantes del sueño nocturno también pueden contribuir al desarrollo de trastornos psicológicos y afectivos, como la depresión.

Hasta la fecha, la investigación clínica se ha centrado principalmente en los aspectos físicos de la enfermedad para hallar soluciones terapéuticas eficaces, pero recientemente varios estudios han analizado también las repercusiones psicológicas. Por ejemplo, una investigación publicada en la revista International Journal of Urology ha revelado que los pacientes con HPB obtienen puntuaciones más bajas en vida afectiva y social y salud mental que un grupo de control sin esta afección. Además, otro estudio ha dado a conocer que existe un mayor riesgo de depresión entre los pacientes con HPB.

Lecturas recomendadas

  • Benign prostatic hyperplasia, University of Maryland Medical Center (UMMC)
  • Pinto, J.D.O., He, H.G., Chan, S W.C., Wang, W., Health-related quality of life and psychological well-being in men with benign prostatic hyperplasia: An integrative review, Japan Journal of Nursing Science, 13: 309–323.
  • Komiya, A., Suzuki, H., Awa, Y., Egoshi, K., Onishi, T., Nakatsu, H. et al., Clinical effect of naftopidil on the quality of life of patients with lower urinary tract symptoms suggestive of benign prostatic hyperplasia: A prospective study, International
  • Clifford, G.M., Farmer, R.D.T., Drug or symptom- induced depression in men treated with alpha- 1 blockers for benign prostatic hyperplasia? A nested case-control study, Pharmacoepidemiology and Drug Safety, 11, 55–61
arrow top